miércoles, 11 de enero de 2012

Un día cuando era pequeña, en una piscina, a la que todos los años íbamos. Me acuerdo de que estaba jugando con mi amigo Pedro, subiéndonos a un tobogán que había, jugando al pilla pilla por el césped de la piscina, recorrer todo el borde de la piscina sin caernos…

Recuerdo cuando en una de las veces en las que estábamos jugando al escondite, yo me tropecé con una piedra, caí al suelo de rodillas y me despellejé una de ellas. Recuerdo cuando me miré la rodilla y vi toda esa sangre, que ahora no me parece tanta. No paraba de llorar. Cada dos minutos me la miraba y ahí estaba la herida, y yo seguía llorando por el dolor. Entonces, mi padre harto de verme llorar se acercó a mí y me dijo:

-Las heridas duelen menos si no piensas en ellas.

Y ahora, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que mi padre no hablaba solo de las heridas físicas, si no de todas.

2 comentarios:

  1. Este pedazo de texto no me gusta, ni me encanta, ni nada de eso, ME APASIONA.
    Te quiero compañera de buenos momentos ♥;

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